martes, 7 de enero de 2014

(Cap. 6) Retorno a la élite

La temporada acababa de finalizar. Los jugadores iniciaban sus vacaciones y el ascenso se había conseguido.

Teníamos firmados varios jugadores para reforzar la plantilla y otros dejaban el equipo. Ahora había que planificar en profundidad la composición de la plantilla, pero nada más ponerme a ello recibí una noticia del presidente:

Los fichajes quedaban paralizados hasta nueva orden y mi puesto en el equipo pendiente de acontecimientos. Un grupo de inversores locales encabezados por José Carlos Aráez negociaba la compra del club.



Durante una larga semana solo podía hacer cábalas y confeccionar una plantilla plagada de incógnitas. ¿Vendría gente con dinero? ¿Permanecería como manager en el club?

Finalmente todo se resolvió.


El nuevo presidente J.C. Aláez me mantendría al frente del equipo. Además de intentar sanear sus cuentas, mejorar las instalaciones de entrenamiento y subir el presupuesto de fichajes (que estaba en unos 3M despues de lograr el ascenso) a aproximadamente 10 (y su correspondiente mejora en el presupuesto para fichas).

Parecía una inyección de aire nuevo al club!! ¿Me dejarían trabajar como hasta ahora?

En cuanto se completó me lancé con todas las ideas que tenía en cabeza: aprovechar los jugadores que terminaban contrato y gastar el presupuesto de fichajes en aquellos equipos que habían descendido.

Óliver Torres seguía en la agenda. Pertenecía a la plantilla del Atlético de Madrid B y ya había aceptado este club una oferta del Celta de Vigo entorno al millón de euros (varios canteranos azulgranas ya habían fichado por el Celta de Vigo). Hice la mía a tiempo y Óliver aceptó. No solo había levantado el fichaje al eterno rival, sino que me hacía con uno de los jugadores más prometedores.



Tenía que seguir jugando la baza de los jugadores que están en los filiales y además en categorías muy inferiores. El Barsa B había descendido, así como el Castilla.

En el Castilla ya no estaban Morata y Jesé (ya con el primer equipo) y su club pedía mucho dinero (para mí) por ellos. Casemiro se fue al Botafogo por 2M. delante de mis narices.

En el Barsa, ví como Sergi Roberto marchaba al Málaga por 1M pese a estar toda la temporada con la primera plantilla, así que... ¿porqué no iban a aceptar ofertas por jugadores del filial?
Sin dudar probé con Deulofeu (casi sin minutos en el Everton la pasada temporada y ahora en el filial nuevamente)... y por menos de 2M aceptaron la oferta!! Seguí con Adrián Ortolá que también tenia una oferta testimonial aceptada del Sporting de Gijón y afortunadamente la igualé y aceptó la mía!




En mi aventura catalana firmé un jugador más a precio irrisorio: Dongou. También otro con el cartel de transferible y con varias ofertas de segunda y un par de primera a precios muy modestos: Edu Bedia.




Había consumido más de la mitad de mi presupuesto, pero tenía más ofertas por mis jugadores. Arizmendi me había pedido demasiado dinero para renovar, ya que acababa contrato este año y el Sevilla me llegó a ofrecer 2M por él, así que decidí traspasarlo. Me libraba así de una de las fichas más altas de la plantilla.

No fue el único: Pantelic (con casi 36 años) y Fabricio aportaron también un buen dinero que me hacía recuperar una buena parte de lo invertido en fichajes.

Cerca de 4M trajeron a Gary Mackay-Steven. Jugador muy recomendado por Mr. Mckie, con solo 23 años, pleno de talento y técnica y buenas condiciones físicas. Un excelente extremo para nuestro juego.



Intenté reforzar la delantera pero jugadores como Agirretxe eran imposibles. Cualquier fichaje de un jugador de Primera División haría terminar con mi presupuesto. Si quería traer a más de uno debía probar en segunda.

Tenía practicamente fichado a Larrivey (del descendido Rayo Vallecano) pero mientras repasaba mi selección de jugadores en los que estaba intresado recordé a Chrisantus, de Las Palmas, aún en segunda. Cancelé la operación con el Rayo y me centré en el Nigeriano. La venta fue sencilla y económica y en el mismo vuelo me vine acompañado de Antonio Adán (solo tenía 2 años firmados con Las Palmas) y del defensa Deivid (otro jugador que siempre me había gustado).




Repasando la plantilla, la defensa era la parte más débil del equipo. Ya no tenía dinero para fichajes, y pese a las ofertas por Marchena, Lux, Luisinho o Culio, no pretendía deshacerme de más jugadores este año.

Llegó la nueva hornada de juveniles y uno de ellos destacaba sobre manera. Íñigo, un joven central de 15 años, todavía muy verde pero... ¿sería este el jugador que asegurase el futuro del club a largo plazo? Teniendo solamente 3 centrales podría ser su oportunidad de criarse en el juvenil y foguearse en el primer equipo.


Como no tenía presupuesto para más fichajes, pero sí espacio suficiente para fichas, me puse a buscar jugadores que terminaran contrato en ligas extranjeras. En Brasil encontré muchos interesantes. El más buscado me lo "levantó" de nuevo el Botafogo, pero firmé a 3 más o menos desconocidos brasileños que se incorporarían en el mercado invernal: Lulinha (Ceará), Cidinho (Botafogo) y Marcelo (Atl. Paranaense). Todos ellos a coste cero. ¿Recuperarían el espíritu del Super Depor?




No todos se podrían quedar por el límite de extranjeros, pero era un buen momento para asegurarme su contratación.

Así las cosas la plantilla era la siguiente:

- Lux y Adán en la portería (Ortolá seguramente irá a reforzar al Fabril en busca de ese ascenso de Tercera división a 2ªB)
- Laure y Lampi de laterales derechos.
- Luisinho y Cristian Lobato por la izquierda.
- Deivid, Marchena e Insua de centrales (con el apoyo del juvenil Íñigo)
-Wilk, Bergantiños, Abu como "stoppers".
- Juan Dominguez, Emilio Sanchez, Edu Bedia y Oliver Torres en la creación
- Mackay-Steven, Deulofeu, Culio y Rudy en bandas
- Scepovic, Dongou y Chrisantus arriba. (Luís Fernadez posiblemente ayudará al filial).

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