El Deportivo B había comenzado la competición en la zona baja. Los resultados no eran ni mucho menos optimistas y tan solo una victoria al Celta B en Riazor había alegrado a los aficionados.
Entonces hablé con un auténtico manager de cantera, de mi total confianza, y aceptó el puesto.
Elías Saavedra se incorporaba a la dirección técnica del Fabril.
Parece que el cambio en el banquillo trajo aires nuevos. La maquinaria empezó a funcionar. Luis Fernandez se destapó como auténtico pichichi del filial y Edu Bedia como cerebro.
Con un par de meses de trabajo, Elías empezó a dar forma al equipo. Los resultados empezaban a llegar y nos plantamos en las Navidades. Algún jugador fue necesario incorporar del gusto del mister como Josmar Zambrano o Cristian Benavente.
El primer equipo se situaba 6º en la clasificación en un gran pelotón de clubs y el filial subía hasta el segundo puesto, a una distancia bastante grande a estas alturas del Racing de Santander.
Además, con la apertura del mercado invernal, fue posible la incorporación de un refuerzo que se antojaba muy importante para el primer equipo: el rumano Iancu.





No hay comentarios:
Publicar un comentario