lunes, 30 de diciembre de 2013

(Cap. 1) El comienzo de una nueva era....

Eran tiempos convulsos para la familia deportivista. Guerras de poder, tramas, mentiras... un equipo en segunda división, en concurso de acreedores y con un posible cambio de presidencia muy próximo. Candidatos con lagunas y carencias que no unían a la afición. Todo lo bueno que tenía uno, lo tenía de malo en otro aspecto. Demasiados factores en contra como para ser optimista.

Quizá era un buen momento para tomar las riendas. Aprovechando la situación me hice con el control del equipo. El actual presidente A.C. Lendoiro seguiría manteniendo esa posición, como nexo con la directiva y las relaciones institucionales y el cargo de Manager General me fue otorgado. Mi experiencia era escasa en fútbol de alta competición pero rodeado de un buen equipo y con los conocimientos y la ilusión necesaria... ¿Quién sabe a donde podría llegar? Como jugador, allá por el 2005/06 tuve mi oportunidad pero poco duró..



Los objetivos marcados eran los que todos deseabamos. Elevados pero realistas. El presidente me puso los pies en el suelo: No hay dinero para fichar.


Y así era. Acababa de pisar las oficinas del club y el panorama era ya desolador. Después de mandar a mis ojeadores en busca de posibles refuerzos, a bajo coste o a coste cero, me puse a analizar en profundidad todas las áreas deportivas.




Reuní a mi plantilla. Me rodee de los jugadores del club en los que más confianza podía tener y hablé con ellos de los objetivos del curso. Mi inexperiencia en la alta competición no iba a ser un problema y así me lo hicieron saber. Pese a la situación institucional se respiraba un ambiente de moderado optimismo.




Poco después regresé a mi oficina en la ciudad deportiva de Abegondo y revisé el listado que había trazado previamente de jugadores que estaban interesados en fichar por nuestro club y que no tenían que suponer un gran esfuerzo económico. Había nombres muy interesantes sobre la mesa:

Aunque rápidamente descarté a gente como Pandiani (por su ya elevada edad) o Lora, Jaume Costa, Oliver Torres, Álvaro, Rochina, Abel Hernandez y Pablo Iñiguez (por tener contrato en vigor), me centré más en otros sin contrato y en conseguir alguna cesión de los anteriormente citados.

En ese momento volví a la realidad:
Tras comenzar las negociaciones con Antonio Adán (era un buen momento para cerrar a un portero de garantías ante el interés existente por Lux), Crusat (buen refuerzo para la zona atacante) Igor Gabilondo (pese a su edad aún podría dar un buen rendimiento al equipo) y gente como Obradovic y Sissoko (parcelas defensivas)... pese al interés común el club no me permitía ofrecer un contrato minimamente digno, ni a los libres ni a los cedidos.

En la plantilla tenía algún contrato lastre del que tenía que deshacerme. Ayoze cobraba una barbaridad comparado con el resto del equipo y su salida era una necesidad.
Tras unos primeros intentos y despues de moverlo entre sus representantes... ningún club estaba interesado en su contratación.

Las cosas no podían empezar peor. No tenía ningún margen de maniobra para atraer a jugadores que estaban interesados en venir y tampoco podía librarme de los grandes salarios. Ante esta situación tomé la decisión de renovar a jugadores clave, que acababan contrato proximamente, y que no me podía permitir salir en este momento para cumplir objetivos.

Lux, Marchena, Arizmendi... deberían rendir a su nivel un año más de lo estipulado en sus contratos y así darme un colchón de tiempo para rehacer el equipo. No mejoré demasiado su contrato y aceptaron esta renovación.

Jugadores como Ayoze no serían renovados para la próxima temporada, acabarían contrato, pero, mientras tanto, debía aprovechar su rendimiento en la plantilla.

Teníamos que avanzar en la parte deportiva: La pretemporada estaba a punto de comenzar.
Después de mucho pensar en las diversas posibilidades, valorar lo que entrenadores pasados habían trabajado, sistemas ofensivos como los de Oltra en segunda división, o basados en la defensa como F.Vazquez tenían sus pros y sus contras.
Ya no era la época de Valerón. Tampoco podía correr el riesgo de basar mis partidos en una defensa numantina que solo da resultados en ataque si suena la flauta...

Me decidí por un 4-2-3-1. Laterales que se puedan sumar en ataque. Un medio defensivo que me dote de equilibrio al equipo, que no se descuelgue en ataque y otro con capacidad organizadora sobre el que basar el juego. Tres mediapuntas con características ofensivas y con diversas armas, movilidad, y que miren a portería y un delantero al que pedir mucho trabajo.

La filosofía de equipo, por tanto, debía ser acorde con estos jugadores. Pases más directos en la zona atacante y juego al hueco. Entrada desde las bandas. Libertad creativa para intentar encarar a los defensas de forma individual por los jugadores ofensivos y disparar en cuanto se tenga ocasión. Los laterales deberían doblar por las bandas y la defensa agobiar a los rivales y hacer caer en el fuera de juego al llevar la presión del equipo más arriba. Es esencial un ritmo alto de juego.


En mi primer entrenamiento lo dejé claro y la primera prueba contra el Fabril fue el pistoletazo de salida a la pretemporada con un único objetivo viendo la situación del club: Centrarse en la parcela deportiva y asimilar las bases de nuestro sistema para afrontar la temporada.




Me fui muy satisfecho por lo visto a nivel táctico en esta primera puesta de corto... pero esto solo había comenzado...

1 comentario:

  1. Se admiten ojeadores/sugerencias para mejorar este equipo. Es un equipo de todos y cualquier posibilidad será estudiada...

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